La villa extremeña de Alburquerque está
situada al noroeste de la provincia de Badajoz, muy próxima a
Portugal, desde donde se ven tierras de este país. Su población
actual está en unos 5.600 habitantes, a los que se llama
alburquerqueños. Dista 45 km de la capital provincial. Se encuentra
enclavada en la comarca denominada de Los Baldíos, siendo su
principal núcleo. Su extenso término municipal (72.000 Ha.) está
formado por zonas serranas y otras de relieve más llano, de grandes
dehesas de encinas y de páramos desforestados para el cultivo, de
ríos y arroyos con caudales variables, según las épocas del año. Una
peculiaridad de este municipio son los denominados Baldíos de
Alburquerque, ricas tierras adehesadas, de propiedad comunal,
administradas por el Ayuntamiento
Conserva un rico legado histórico, fundamentalmente de la Edad
Media, aunque estudios arqueológicos datan su origen en época árabe,
e incluso anterior, en los años de la dominación romana de Hispania.
Pero los monumentos más característicos que se conservan son los
levantados en la Edad Media: así, su casco histórico está coronado
por el inexpugnable castillo de Luna (el condestable D. Álvaro de
Luna fue uno de sus propietarios); existe una muralla que rodea en
su mayor parte el barrio gótico-judío, llamado Villa Adentro, y en
él se conservan entre sus callejuelas, numerosas casas con dinteles
ojivales, algunos de ellos con elementos que delatan el origen judío
de sus moradores antes de la expulsión de 1492.
La historia de Alburquerque siempre ha estado ligada a las guerras
con Portugal, por lo que su población, en la antigüedad, estuvo
sometida a los vaivenes de las sucesivas contiendas, atravesando
períodos de despoblamientos, debido a que las tierras quedaban
arrasadas, los varones reclutados y en gran medida caídos en las
batallas. Aún así, con el transcurso de los años, al recuperar la
calma, sabían sobreponerse, y con nuevos repoblamientos se
establecía una fortalecida comunidad estable. En la época de la
colonización de América, muchos alburquerqueños allí fueron, con
distinta suerte: los hubo que perecieron en aquella empresa, otros,
en cambio, regresaron enriquecidos.
La economía de Alburquerque se basa principalmente en la ganadería,
con su gran término municipal (como se ha dicho antes) que lo
favorece. El ganado bovino, ovino y porcino, en su raza ibérica, son
sus pilares económicos. El cerdo, tanto en la producción como en la
manufactura de sus carnes, con varias fábricas de curado y
embutidos, originan buenos beneficios al municipio. En los últimos
años, también se están creando pequeñas empresas de muy variado
orden (manufactura del corcho, bicicletas, joyería, energía solar,
etc), las cuales generan importante mano de obra.
Las principales fiestas que se celebran en Alburquerque son la
Romería de la Virgen de Carrión, con una masiva reunión campestre en
la tarde del 7 de septiembre, y la misa y procesión en la siguiente
mañana del 8.
Rememorando su pasado medieval, se celebra cada año, en el mes de
agosto,
el Festival Medieval Villa de Alburquerque, recreando con obras
de teatro, pasacalles, torneos, aquelarres, autos de fe, entre
otros, la vida de aquella época.